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La bendición de la Cueva Sagrada al lado del castillo Socerb y Stephen comenta los eventos

Hacía dos años que Stephen Turoff venía diciendo que en una de sus vidas anteriores vivía en el territorio de Eslovenia como eremita.
Vivía en una cueva subterránea que por su forma recordaba a una iglesia pequeña o un santuario. Después de la Navidad de 2005 empezaron a llegar informaciones sobre la única iglesia subterránea en nuestro territorio, llamada Cueva Sagrada, a un poco más de un tiro de piedra del castillo Socerb. La entrada a la cueva cárstica que de verdad parece una iglesia pequeña o un santuario, se encuentra en un valle pequeño. A la cueva se entra por un agujero natural por donde entra también la luz. Bajando los 45 escalones de piedra se llega al fondo de la primera sala. Aquí se encontraba, hasta el año 1953, el altar dedicado al santo Socerb. Detrás del altar hay agua en una depresión cárstica poco profunda. La mencionó ya Valvasor, famoso historiador esloveno del siglo 17, diciendo que el agua nunca se acababa aunque no había ninguna fuente visible. Encima del agua de la cual se supone que bebía el joven santo los estalagmitas y los estalactitas habían formado una especie de cama en la que dormía el santo Socerb. A la derecha se encuentra el púlpito formado también por los estalagmitas y estalactitas.

La vida del santo Socerb

Nació en Trieste. Sus padres, de origen noble, Evlogij y Klemencia, lo educaron con mucho amor. Le fue concedida una belleza extraordinaria. Desde su niñez más tierna lo que más le gustaba era ir a la iglesia. Su amor por Dios fue infinito. Tenía un solo deseo: unirse a Dios. Muy joven, con tan sólo doce años, dejó la casa del padre, sin explicación alguna y se fue de la ciudad. Después de tres horas de camino encontró una cueva cárstica. En la caverna que hoy lleva su nombre pasó un año y nueve meses en la abnegación más absoluta y en la reflexión piadosa. Cuando oyó una voz en sí mismo diciéndole que abandonara ese lugar tan querido y regresara a casa lo hizo. Se encaminó hacia la casa.
Durante el camino se topó con una serpiente enorme. Sopló contra ella, se persignó y la serpiente murió. El poder del joven Socerb aumentó todavía más cuando expulsó un espíritu maligno de un hombre poseído.La noticia corrió de boca en boca y la tradición popular dice que gracias a su intercesión los habitantes de Trieste están bajo su protección especial.

Después de la muerte de su padre empezó a proclamar la Palabra de Dios. Después de curar rápidamente al hijo de la señora de origen noble Fulgencia que ya estaba en el lecho mortal por la fiebre alta, la madre y su hijo se bautizaron. Tan sólo mencionando el nombre de Jesús el albañil Didim que había caído de un andamio alto, curó. Todo roto y más muerto que vivo fue trasladado a la casa del joven Socerb. Lo curó inmediatamente. Todas estas curaciones »milagrosas« eran demasiado molestas para entonces diputado del emperador romano Numerio Junile quien ordenó la captura y el encarcelamiento del joven Socerb. Este confesó públicamente su fe y le fue fiel hasta su último aliento. Lo condenaron a muerte dándole tormento de lo que existen testimonios escritos en latín. Los romanos lo torturaron cruelmente antes de decapitarlo. Primero lo azotaron, luego lo pusieron en un caballete de tortura, le arrancaron la piel con ganchos de metal, le echaron aceite hirviendo por todo el cuerpo y al final lo decapitaron. Durante la tortura Junile se burló de él: «Llama ahora a tu Dios para que te ayude.« Socerb le respondió: «Sepa Junile que mi cuerpo, gracias a Dios que está conmigo, se haga cada vez más fuerte y no siente ningún dolor.
Este aceite hirviendo me refresca placenteramente.« Los concejales le aconsejaron a Junile que colocara el cuerpo maltratado en el agua. El agua enseguida se transformó en el aceite oloroso y refrescante. El olor maravilloso se extendió entre los presentes. Junile, cansado de inventar nuevas formas de tortura ordenó llevarlo de la ciudad

Lo decapitaron el 24 de mayo de 284.

Su cuerpo descansa en la iglesia de San Giusto en Trieste, en la cual se encuentra un altar dedicado a él. Cada año se celebra la misa en su memoria el 24 de mayo.

En Trieste hay un barrio y también una calle que lleva su nombre, Via San Servolo.

Los habitantes de Trieste, de Buie y de Servolo/Socerb lo veneran como su patron.

En la Cueva Sagrada, durante la segunda guerra mundial, ocurrieron atrocidades.



Stephen Turoff es una manifestación directa de San Socerb.

Las cualidades y el magnetismo del joven santo se expresan cada vez con más intensidad a través de él.

Viene a Eslovenia para cumplir la promesa dada hace 1722 años.

Purificó energéticamente la cueva y la bendijó.

Eso ocurrió el 3 de mayo. Llame para más información.



El comentario de Stephen después de la bendición:

En 284, antes de que me mataran, prometí volver. Me habían llamado del Reino de Dios para que llevara a la gente de la oscuridad de la cueva a la Luz Divina.
El año pasado tuve la siguiente visión: estaba delante de la puerta del infierno y ante mis ojos se desató una feroz batalla. Alargué la mano hacia Dios y de repente sostuve en mis manos una cruz ardiente.
Vi como el mal se derramaba sobre la tierra. En mi corazón sonó la voz de Dios: “¡Actua! ¡Persigue este mal y destrúyelo!” 

Muy pronto después de esta visión, Dios me condujó hasta la Cueva Santa cerca del castillo Socerb (se eleva por encima de Koper y Trieste).

 

Hace 1722 años, cuando era un niño de 14 años, Dios me llevó a esta cueva. En ella pasé 1 año y 9 meses conversando con Dios. Yo sabía que mi misión, con la que cumplí el 3 de mayo de 2006 a las tres de la tarde, era de una importancia extraordinaria.
Cuando entré en la cueva, se desató la batalla entre el Bien y el Mal. El Diablo-El mal pasó por mi cuerpo, como muestran las fotos. Pero tuve a Dios a mi lado y su fuerza venció el Mal… 

Cuando el Mal fue derrotado, en la oscuridad apareció una cruz de luz resplandeciente, en la que se manifestó el rostro del amado Hijo de Dios, lo que se puede ver claramente en las fotos…

En la cueva debería producirse el nuevo nacimiento, como había prometido el Señor.

La intención fue alumbrar los corazones humanos y no solo la oscuridad de la cueva. 

La foto muestra Christo el niño en mis manos, después de la bendictión de la Cueva.

La imagen muestra como vuelvo, después de la batalla, desde el umbral del infierno a mi cuerpo. Las almas, que el mal mantenía retenidas en la cueva, fueron liberadas de la tumba que hasta entonces era su destino.

Llame para más información.

Para los visitantes, la Cueva Sagrada está abierta cada domingo a las 14.00.
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“All live responds on Gods Love.”
by Stephen Turoff
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