El comentario de Stephan Turoff:
Conviértete entonces; si no te conviertes, vendré a ti pronto y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. (Revelación 2.16)
Cuando el Maesto empezó a unirse con la conciencia de Jesucristo, apareció la luz del Amado. La energía pura del amor incondicional se vertió entre muchos que se entregaron a la gracia de Dios.
Cuando el Señor hizo el voto a su hijo amado, la paloma de la paz bajó sobre la cabeza de Jesucristo. Así San Juan Bautista reconoció al Señor al lado del río Jordán. |